04 diciembre 2008

DÍA 38. TUVE UNA CASA DENTRO DE UN MONTE...


No es justo que el otro día hablara de mi padre y que no hable de la que fue mi casa durante 9 meses: mi madre. Con mi madre me une una extraña relación, y eso es porque si físicamente soy "carrasquilla" como mi abuela, en el carácter soy igual que la Teniente Pérez. Así es como la llamamos en broma mi hermana y yo. Si mi padre era el cobijo, mi madre era la disciplina. Ahora con la edad, mi hermana y yo comentamos a menudo la cantidad de cosas que hacemos, pensamos y decimos igual que ella...aunque mi hermana es más razonable y lo piensa...yo me tiro al abismo...

Pero lo que más admiro de mi madre es su capacidad para aprender. Un día decidió apuntarse a la piscina, por hacer algo de ejercicio nos dijo. Ahora si queréis alguna chuchería de Ceuta, me la podeis encargar, por que es capaz de hacerse un ida y vuelta La Antilla - Ceuta - La Antilla cualquier día de estos. No se le resiste nada. Cuando no sabe una palabra, nos pregunta su significado. Ten por seguro que en la próxima ocasión la colará sin estar para nada fuera de contexto. Punto, crochet, bolillos, flecos, pintura en tela...en eso no he salido a mi madre. Yo soy más de la pandilla "Torpes Antonini"

A todo ello sumadle que es guapa a rabiar, que con 71 años sigue conduciendo su Fiat Punto Rojo.
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1 comentario:

Antonia Luisa dijo...

El tandem Ramos-Pérez no creo que sea perfecto pero bastante cercano a ello seguro que es.No es po recharnos flores, no por favor sino es porque nos han enseñado que el equilibrio entre caracteres existe y que podemos creer en ese amor para toda la vida. Gracias papá y mamá.